ANEMIA INFANTIL Y GENERAL
Es
la disminución del volumen de los glóbulos rojos (hematíes)
debajo de los límites considerados normales. La formación
de glóbulos rojos es un proceso complejo que requiere de
la presencia de determinados nutrientes (hierro, cobre, aminoácido)
y de algunas hormonas (eritropoyetina).
La
proteína contenida en los glóbulos rojos de la sangre
y encargada de transportar el hierro se encuentra en su mayor parte
en los glóbulos rojos de la sangre y transporta el oxígeno,
permitiendo que las células puedan respirar.
La
aparición de la anemia se ve favorecida en los niños
por la presencia de infecciones, problemas en su alimentación,
enfermedades heredadas y hasta por el mismo crecimiento. Particularmente
los niños entre 6 meses y los 2 años de edad, la falta
de hierro se puede deber a mala alimentación, pérdidas
intestinales de hierro secundarias, mínimas hemorragias,
etc.
La
característica más reseñable es la palidez
de la piel, de los labios y de las conjuntivas. Suele ir asociada
con cansancio, decaimiento y falta de apetito. Se puede diagnosticar
con un análisis de sangre (hemograma) que permitirá
el diagnóstico de anemia.
Una
de las variantes de la anemia es la anemia ferropénica, es
la forma más común de anemia. Aproximadamente 20%
de las mujeres, 50% de las embarazadas y 3% de los hombres son deficientes
en hierro. El hierro es un componente esencial de la hemoglobina,
pigmento que transporta el oxígeno en la sangre. El hierro
normalmente se obtiene a través de los alimentos de la dieta
y por el reciclaje de glóbulos rojos envejecidos. Las causas
de deficiencia de hierro son: muy poco hierro en la dieta, poca
absorción corporal de hierro y pérdida de sangre como
el sangrado menstrual abundante.
Los
grupos de alto riesgo son: mujeres en edad fértil con pérdidas
de sangre por la menstruación, mujeres embarazadas y lactantes
con requerimientos aumentados de hierro, lactantes, niños
y adolescentes en fase de crecimiento rápido y personas con
una ingesta deficiente en hierro ocasionado por una dieta carente
o deficiente en carne o huevos durante varios años.
Se
recomienda una dieta que lleve alimentos ricos en hierro como el
hígado, los mariscos y carne roja, aunque su consumo tiene
que ser moderado e incidiendo más en pescados azules (salmón,
sardina, atún) y comer sobre todo legumbres (lentejas), verduras
de hojas verdes , tomate, papaya , sin olvidar para una mejor absorción
del hierro beber un zumo de naranja, jugo de piña o comer
fresas en el día.
La fitoterapia nos ayuda con plantas que aportan o hacen absorber mejor el hierro de los alimentos . Destacan la ortiga, el romero , el hinojo y el diente de león, todas ellas en infusiones son muy efectivas.